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Supercomputación

Post-K Computer, el próximo gran superordenador de Japón

Fujitsu y Riken fechan 2021 como el año en el que el equipo estará funcionando a pleno rendimiento.

fujitsu JAXA

La computación a exascala es la próxima frontera de la supercomputación, el salto en rendimiento al que aspiran las mayores empresas del sector. El paso del cálculo en petaFLOPS a exaFLOPS se está resistiendo: hace nueve años se estimaba que esta nueva informática estaría a punto en 2018. Llegados a este año, parece que tendremos que esperar algo más. 

Aunque sí se pueden ver los primeros frutos del trabajo de los especialistas en el sector. Esta misma semana, la corporación japonesa Fujitsu y el centro de investigación del país nipón RIKEN anunciaban que ya han completado el trabajo en el chip base para el prototipo de CPU que emplearán en su proyecto de superordenador a exascala, el Post-K Computer. Esto marca además el comienzo de la fase de pruebas de campo para temas de funcionalidad. 2021 se perfila, para estas organizaciones, como la fecha para que el equipo esté trabajando a pleno rendimiento.

El Post-K recibe su nombre por el K Computer, el superordenador que gestionan de forma conjunta también Fujitsu y RIKEN y que tiene entre sus distinciones haber sido el primero en superar la barrera de los 10 petaFLOPS en 2011. Este es el mismo año en el que se situaba en primera posición de la lista TOP500 de junio y noviembre, la clasificación que reconoce a los equipos más potentes del mundo. El K Computer está radicado en la sede de Kobe del RIKEN, las mismas instalaciones que acogen el desarrollo de su sucesor. 

Con el Post-K Fujitsu y RIKEN esperan cubrir una amplia gama de usos. Más allá de la investigación en ciencia y tecnología, el equipo está enfocado hacia distintas acciones y resolución de problemas a otros niveles de la sociedad. Entre sus posibles áreas de empleo se citan el terreno de la salud, con el control funcional de sistemas biomoleculares para el desarrollo de nuevos fármacos; prevención y gestión de desastres, con el desarrollo, por ejemplo, de sistemas predictivos; en energía, buscando sistemas de suministro energético limpios; o en manufactura, con la creación de materiales de alto desempeño. 

Estos posibles usos se traducen a nivel técnico en la adopción de la arquitectura ARM en la CPU, además de la implementación de instrucciones expandidas, formuladas como novedad para este tipo de equipos. También se ha integrado el soporte necesario para el trabajo en campos como el de la inteligencia artificial, uno de los que más relevancia está teniendo en los últimos tiempos. Entre otras consideraciones técnicas, en el desarrollo de esta infraestructura se está teniendo muy presente el ahorro energético. 

Un prototipo del Post-K se podrá ver en la conferencia ISC 2018, que se celebrará en Frankfurt del 24 al 28 de junio.