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El escenario cloud: opciones en la nube

La consolidación de alternativas como el multicloud amplía el escaparate de posibilidades para las empresas.

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Hace poco más de una década que la computación en la nube comenzó a formar parte del glosario de términos que se manejan en las empresas a la hora de tomar decisiones sobre sus infraestructuras tecnológicas. En este tiempo, el cloud se ha apuntalado como uno de los grandes ejes de la transformación digital, posibilitando entre otras cosas la reducción de hardware y la simplificación del manejo de la TI.

A lo largo de este tiempo se han ido desenvolviendo distintos modelos de nube, según el tipo de despliegue. En un principio, las organizaciones podían elegir entre nube pública y privada. En la pública, un proveedor ofrece sus servicios a otras empresas, externas a esta compañía suministradora. Esto tiene varios beneficios para los clientes, explica Gartner, como favorecer la escalabilidad y que se compartan recursos, lo que incurre en el ahorro económico y, posiblemente, en contar con un mayor número de alternativas tecnológicas. Esto es: el mismo servicio llega a todos los clientes, aunque cada uno tenga contratado un plan concreto. En la nube privada, la cloud de una organización es única, está completamente desvinculada de la de otras empresas. 

Usar únicamente una de estas versiones tiene sus limitaciones. De ahí el surgimiento de modelos que combinan las dos tecnologías. La nube híbrida permite “equilibrar tus necesidades privadas con facultades adicionales y necesidades de capacidad”, en palabras del analista y experto en TI Thomas Bittman. Este modelo híbrido combina servicios de distintos proveedores de nube privada, pública e incluso comunitaria, una opción no tan extendida que desde el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos, el NIST, definen como la tecnología empleada por un grupo de organizaciones con intereses similares, y que posee, gestiona y opera una o varias de estas compañías o un tercero. En una nube híbrida, el usuario puede escalar o añadir nuevas funcionalidades a su servicio cloud mediante la suma, integración o personalización de otro servicio de nube, explica Bittman. 

En los últimos tiempos se ha puesto de moda otro modelo de servicio en la nube: el multicloud, en el que se emplean varios servicios de nube pública de distintos proveedores, lo que reduce la dependencia de un único suministrador, con la posibilidad de sumar también cloud privada. Esta modalidad se asimila muchas veces al modelo híbrido, aunque no son iguales. En el libro Software-Defined Cloud Centers: Operational and Management Technologies and Tools, los autores, Pethuru Raj y Anupama Raman, explican la diferencia en dos puntos. Por un lado, el modelo híbrido siempre incluye servicios público y privado, en tanto el multicloud asume distintas nubes públicas, pudiendo además incorporar parte de infraestructura virtual de privada. Por otra parte, en el multicloud las distintas nubes se emplean para distintas tareas, en tanto en la híbrida los componentes usualmente trabajan de forma conjunta.

Para las empresas, sin embargo, la gestión de múltiples nubes puede suponer una complicación. De ahí la aparición de la cloud empresarial, en la que una compañía facilita la administración de los servicios contratados a las distintas proveedoras, públicas y privadas, bajo una solución única. Este modelo aprovecha los beneficios del multicloud y reduce sus complejidades al simplificar su empleo. Se trata de propuestas integradas, como es el caso de la nube empresarial de Nutanix basada en servidores Primergy de Fujitsu, un ejemplo de cómo dos compañías se ponen de acuerdo para lanzar una solución al mercado que facilite la gestión a sus clientes, proporcionando hardware y software. 

En poco más de diez años, el panorama en la nube se ha diversificado, buscando reducir costes y riesgos y simplificar el acceso a las organizaciones. El panorama global en cloud ofrece un escenario variado, en el que las compañías cuentan con una amplia gama de alternativas para mejorar su infraestructura y sacar el mayor provecho posible de la nube, adaptándose a sus necesidades.