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Hacia la digitalización del entorno de trabajo

Los cambios en los modelos de trabajo obligan al sector TI a modernizar el acceso de los trabajadores a la infraestructura.

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La digitalización se ha convertido en uno de los aspectos más importantes para los encargados de gestionar una compañía. Sin embargo, lejos de entenderse como un proceso con una única vía de ejecución, o que afecte a partes aisladas de la organización, el de transformación digital es un cambio que llega a abarcar la práctica totalidad de la empresa, tanto a nivel de resultados, de cara al cliente, como de modo de trabajo de cada individuo que forma parte de la estructura corporativa. Para estos últimos, elementos como las VDIs o infraestructuras de virtualización del puesto de trabajo se perfilan como un básico.

Aunque la digitalización tiene a centrarse en la parte destinada a cliente, los datos de la consultora Gartner apuntan hacia un cambio de enfoque. En su última encuesta sobre las prioridades de los CEOs, estos sitúan en tercera posición las relacionadas con la TI. Si bien caen un lugar en la lista respecto al año anterior, mantienen el mismo porcentaje, haciendo además los encuestados mención expresa al proceso de transformación digital en este apartado. Y es especialmente significativo el ascenso de la preocupación por la fuerza de trabajo, que se ha convertido en 2018 en la cuarta preocupación de los consejeros delegados consultados, frente a la séptima plaza que se le daba el pasado año. Y en relación, además, a la digitalización: según los participantes, la falta de talento y capacidad de sus plantillas es el mayor inhibidor del progreso de los negocios digitales. 

Esta es una advertencia que lleva resonando ya tiempo. Desde distintos medios se ha llamado la atención sobre la necesidad de que la digitalización conlleve un proceso activo de cambio hacia un nuevo modelo de cultura digital de trabajo. Por ejemplo, la compañía Forrester apunta que las empresas en fase avanzada de digitalización, las que pueden hablar de disrupción digital, son aquellas que llevan lo digital en el propio ADN de la organización, aplicándolo para todos los puestos de trabajo y sin perder la orientación al cliente. 

Para el analista de Gartner Aashish Gupta, “el aspecto cultural y la tecnología demandan la misma atención del líder de la aplicación”, el encargado de gestionar el proceso. Gupta razona  que “la cultura formará la columna vertebral de todas las iniciativas de cambio para su transformación comercial digital. El personal atrapado en una mentalidad ‘fija’ puede ralentizar o, peor, descarrilar las iniciativas de transformación digital de la compañía".

Factores para una evolución

Esta visión de una cultura digital, en la que todos los trabajadores deban verse concernidos, implica que hay una parte importante del proceso que debe orientarse a la tecnología con la que ellos trabajan. Para que la transformación sea plena, se deberá cubrir tanto la parte de la TI propia y orientada a cliente como la que se vincula a la plantilla. Más en el escenario actual, en el que distintos factores han provocado un cambio en el paradigma de trabajo. En un informe de 2016, la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo reconocía diversas tendencias y elementos de cambio en TIC vinculados al espacio de trabajo, entre los que reconocían el auge de los entornos virtuales, además de una mayor demanda de pautas más flexibles de trabajo, como el teletrabajo, horario flexible o autoempleo; una mejora de la competencia de los trabajadores en habilidades TIC básicas; y los importantes avances tecnológicos del sector, que abarcan desde redes sociales y cloud a big data o IoT. 

Esto es, la propia evolución tecnológica ha posibilitado distintos modos de trabajo y estos, a su vez, son cada vez más demandados, como es el caso de la evolución del entorno de trabajo hacia una mayor flexibilidad. Desde el punto de vista del empleado, la posibilidad de realizar parte de las tareas desde casa, bien sea de forma puntual, bien como rutina, se está convirtiendo en uno de los ejes claves de una nueva generación de trabajadores. O el empleo de dispositivos propios, también en la oficina con el BYOD. O la tendencia que se está perfilando en los últimos tiempos hacia la llamada gig economy, economía basada en un modelo de contratación freelance para proyectos puntuales. En Estados Unidos, el trabajo por cuenta propia está en auge: según el informe Freelancing in America: 2017, en ese año el 36% de la población trabajaba bajo esta modalidad, y se calcula que en 10 años la mayor parte de la fuerza laboral del país será freelance. En España, los datos del ministerio de Empleo apuntan a una recuperación en las altas de autónomos, pasando en los últimos cinco años de 1.895.527 en el Q1 de 2013 a 1.982.283 trabajadores de este tipo en el último trimestre del que se tienen datos, el primero de 2018. Aún queda lejos, eso sí, volver a los 2,2 millones de autónomos que se computaban antes de la crisis, en 2008. 

El espacio de trabajo digital

Todos estos datos cambios en los modelos de trabajo se retroalimentan con la transformación digital: sin la evolución tecnológica sería más difícil optar por el teletrabajo o por determinados puestos freelance. Pero, al mismo tiempo, las empresas aún tienen camino por recorrer para dar el cambio a esa cultura digital, en la que toda la plantilla se vea plenamente integrada y cuente con las herramientas adaptadas al nuevo marco de trabajo. En esto último es clave el paso al entorno de trabajo digital, que se independiza del espacio físico y en el que tienen cabida todas las herramientas tecnológicas vinculadas a las tareas de cada individuo del personal. 

Esto, sin embargo, plantea a las empresas distintos retos, muchos vinculados a la seguridad y la administración. Más allá de la gestión conjunta de numerosos dispositivos y aplicaciones, el hecho de trabajar con dispositivos móviles puede abrir la puerta a un mayor acceso no deseado sobre contenidos críticos. También a la hora de la autenticación se abre un escenario complicado, en el que el correcto guardado y administración de contraseñas puede suponer un problema desde el punto de vista de TI. Se multiplican, además, las incidencias según el entorno o dispositivo concreto desde el que se trabaje, ya que es más difícil unificar las características de la infraestructura empleada. 

La consultora Deloitte apunta en su informe The digital workplace: Think, share, do que la adopción de este modelo de trabajo no solo supone una cobertura frente a potenciales riesgos, sino también beneficios extra, entre los que cita la atracción de talento o el incremento en la productividad y la satisfacción de los trabajadores. Para facilitar la evolución al entorno de trabajo digital hay un elemento tecnológico clave: la infraestructura de escritorio virtual o VDI. La virtualización del escritorio propone una ruptura con el hardware físico para facilitar el uso de elementos de software en remoto, pudiendo ejecutarse en el dispositivo local y permitiendo el trabajo independientemente de desde dónde o cuándo se ejecute. Las últimas soluciones de VDI dan cuenta ya de un mercado maduro en su oferta, con un nivel óptimo de desempeño y modelos en los que facilitar cargas de trabajo intensas de aplicaciones de Windows. Todo con el mínimo problema para el usuario, en un entorno ágil, sencillo y seguro. Una oferta mejorada que abre el abanico de su adopción a nuevos clientes. 

Hoy en día, las empresas que trabajan con TI ofrecen soluciones para VDI que facilitan la transición a las organizaciones, permitiendo alojar escritorios virtuales tanto en local como en centros de datos externos o en la nube pública y simplificando tanto el despliegue como el mantenimiento. Compañías como VMware, Windows o Microsoft trabajan de la mano de corporaciones como Fujitsu para adaptarse a las distintas necesidades y volúmenes de trabajo, de tal modo que tanto las grandes empresas como las de menor tamaño puedan virtualizar sus escritorios. El camino a la completa transformación digital pasa por el trabajo de cada persona de la empresa, y en esta ruta, elementos como el VDI son claves.