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El reto de gestionar infraestructura heredada

Los cambios en los sistemas de las organizaciones pueden llevar a una serie de incidentes en la infraestructura.

interrogación

De los últimos 30 años a esta parte, los equipos encargados de la parte tecnológica de las empresas se están enfrentando a un reto detrás de otro. La evolución en su campo, lo que se ha dado en llamar el proceso de digitalización, se ha acelerado en el último tramo del siglo XX y lo que va del XXI, impactando al usuario y, con él, a las organizaciones a nivel de infraestructura y soporte del cliente. A algunas, de hecho, este proceso todavía les pilla con el paso cambiado, teniendo que enfrentarse a situaciones para las que no siempre están preparados. Estos son los obstáculos más comunes en el camino a la actualización tecnológica. 

Infraestructura heredada. Uno de los mayores, si no el mayor, de los retos a los que se enfrentan las organizaciones hoy en día. Cuando compraste ese servidor era último modelo y podía aguantar la carga de trabajo de los veinte ordenadores de los trabajadores que tenía conectados a la red. Pero fueron pasando los años. La red se ha ido ampliando, los requerimientos técnicos han cambiado. Actualizar la infraestructura no siempre es fácil cuando hay otras necesidades e inversiones más acuciantes, y por eso muchas veces se va tirando con módulos casi obsoletos, componentes y programas de distintos proveedores que funcionan de forma aislada, hasta que definitivamente su mantenimiento cuesta más que su modernización. 

Necesidad de mejor rendimiento para satisfacer a los usuarios finales. Ya no es solo el equipo de los empleados el que hay que soportar, que ya de por sí tienen otros requerimientos distintos, sino todo el servicio que se ofrece al cliente. Un cliente cada vez más familiarizado con temas tecnológicos, y menos dispuesto a soportar tiempos de espera dilatados o periodos de inactividad. Esto hace que las organizaciones precisen una mayor potencia para llegar a todos los nuevos requerimientos, tanto de su público objetivo como de su propia plantilla.

Incremento de volumen de datos generados. Aumenta la cantidad de información que generan los clientes y mejoran los usos que se le puede dar en beneficio de la empresa. Y todo esto cambia las necesidades de almacenamiento, que ya no solo debe ser mayor, sino más eficiente y más seguro

Espacio físico. Los últimos avances en TI facilitan que este mayor volumen de datos se almacene y se gestione con equipos que ocupen menos espacio. Sin embargo, esto no es fácil cuando se junta con otro de los elementos de esta lista: la infraestructura heredada. Y de aquí se derivan una serie de gastos y problemas extra, tanto por coste de las instalaciones como por su mantenimiento y la dificultad de adaptarla al negocio. 

Personal de TI desbordado por las necesidades actuales. Los encargados de los sistemas tecnológicos de las empresas se enfrentan día a día a numerosos retos. Es fácil que, metidos en la vorágine del trabajo diario, se descuiden determinados elementos, como actualizaciones necesarias en los equipos, la evaluación de los cambios que deben hacerse o la propia formación y puesta al día de la plantilla. Se adopta, muchas veces involuntariamente, una estrategia de ir apagando fuegos a medida que surgen en vez de, por así decirlo, mejorar el sistema antiincendios. Así se va postergando la evolución hasta que ya es un imperativo para seguir funcionando. 

Los escenarios que se abren ante estas dificultades obligan a las empresas a parar y reformularse su funcionamiento. El mapa actual de oferta en servicios TI contempla un amplio abanico de soluciones, desde complicados cambios a una primera aproximación, con la convergencia como elemento de apertura de camino hacia distintos modelos de gestión. Esto incluye también propuestas para las que han dejado pasar el tiempo sin modernizarse, pero no pueden permitirse dejar de prestar su servicio para ponerse al día, y que necesitan simplificar lo que ya se ha convertido en una maraña compleja de componentes y programas. Es cuestión de pararse, escuchar y analizar la problemática, y buscar una vía a la medida de los obstáculos que se hayan encontrado en el trabajo diario.