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Infraestructura
Transformación Digital

La adecuación del servidor al tipo de negocio, clave para su desempeño

En un mercado cada vez más variado, se hace necesario definir los intereses y estrategia de la empresa para elegir la mejor infraestructura.

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Avanzamos hacia la digitalización del entorno TI, y una parte muy importante de que este proceso se ejecute con la mayor solvencia posible para la empresa radica en la correcta elección de las soluciones y el equipo con el que realizar la transformación. No hay una fórmula magistral que se adecúe a compañías de distintos verticales o diferentes tamaños, sino que se debe pensar en la estrategia a seguir y, muy importante, qué quieren conseguir o hacia donde se encamina el negocio. 

Una vez se establece esa idea es más sencillo seleccionar las herramientas necesarias para recorrer el camino. También a la hora de elegir con qué tipo de servidores se quiere trabajar. El mercado de este tipo de productos se ha visto favorecido precisamente por el avance en la transformación digital, tras varios trimestres lentos: en el tercer trimestre de 2017 registraba unos ingresos de 17.000 millones de dólares y una tasa de crecimiento interanual del 19,9%, según los datos de la consultora IDC. Para la compañía, la demanda de proveedores de servicios en la nube ha apuntalado este buen desempeño del mercado, aunque se empieza a ver cómo cogen fuerza otras áreas. 

De entre los distintos vendedores que hay en el sector, Fujitsu cuenta con una amplia variedad de líneas adaptadas a sectores y entornos. Dentro de los estándares de la industria, la compañía japonesa ofrece la familia de servidores PRIMERGY, que ha lanzado ya su generación M4 y que permite cubrir un gran número de usos y aplicaciones dentro del entorno corporativo: desde los optimizados para pymes a los que generan niveles altos de datos y deben, por tanto, procesarlos, pasando por otros como el empleo para proveedores de cloud o usos en computación de alto rendimiento o HPC.

Y es que los temas vinculados al manejo de datos han cobrado gran relevancia en los últimos tiempos. Un estudio de IDC de marzo del pasado año cifraba el volumen de mercado que generarían big data y analítica para el conjunto de 2017 en 150.800 millones de dólares, lo que supone un aumento del 12,4% respecto al año anterior. Preveían, además, que el sector seguirá creciendo a una tasa muy similar, del 11,9%, al menos hasta 2020. El sector de la computación de alto rendimiento también maneja unas cifras y porcentajes para el optimismo. Se estima que para 2025 sume 46.300 millones de dólares, tras crecer en la década anterior a un ritmo medio anual del 4,9%. 

Para este tipo de usos, Fujitsu cuenta con los sistemas CX, que aúnan la posibilidad de despliegue masivo de servidores x86 con eficiencia energética, optimización en los sistemas de refrigerio y bajos costes operativos. El modelo de la última generación, el CX400 M4, combina la eficiencia de los dispositivos tipo blade con el ahorro en costes y la sencillez de los rack, en una estructura modular. Este tipo de productos son también adecuados para el trabajo en otras tareas que requieren de potencia y capacidad de crecimiento, como la computación en la nube o para el empleo de tecnologías como la inteligencia artificial y el deep learning. 

Sin ser para este tipo de casos, también es necesario contar con servidores que respondan a las necesidades de una infraestructura digitalizada. Los de las líneas RX y TX están pensados para manejar desde cargas de trabajo esenciales a otras elevadas y versátiles, permitiendo elegir a la compañía entre soluciones para niveles básicos de rendimiento o para el funcionamiento a nivel máximo. Todos con la funcionalidad de permitir un rápido despliegue, con sencillo manejo y facilidad de integración. Un amplio abanico de soluciones para que los negocios puedan desarrollar sus sistemas TI con el mayor ajuste posible.