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Evitando los sobrecostes en los centros de datos

La buena elección de la infraestructura pasa por elementos que permitan ahorro energético y de espacio, lo que a su vez lleva a una reducción de costes.

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Estamos en la era de la transformación digital, un proceso que lleva de la mano el auge de determinadas tecnologías y herramientas. Por ejemplo, en los últimos años se ha vivido un importante impulso de la oferta en cloud, la multiplicación de dispositivos IoT o el mayor desarrollo de analítica y big data. Todo esto está impactando de distintas maneras en la infraestructura subyacente. Y uno de los principales afectados es el centro de datos. 

Según el informe Trends in data centre energy consumption under the European Code of Conduct for data centre energy efficiency, de Maria Avgerinou, Paolo Bertoldi y Luca Castellazzi, esto tiene a su vez unos costes medioambientales elevados, y que van a seguir aumentando. Los centros de datos están a la cabeza del crecimiento en coste energético de todo el sector TIC, que ya en si mismo genera el 2% de las emisiones de CO2 del planeta. A nivel de consumo, la industria TI es responsable de cerca del 7% del gasto total en electricidad, una cifra que se espera que alcance el 13% en 2030. En 2011, los centros de datos consumían entre el 1,1 y el 1,5% de electricidad, con una previsión de crecimiento anual de entre el 2 y el 4,4%. 

De la mano del gasto energético viene el coste económico. La consultora Gartner calcula en un 10% el incremento anual de los costes en electricidad por mantenimiento de los centros de datos, un porcentaje que se debe al encarecimiento del coste por kilovatio-hora y por la demanda subyacente. Cerca del 10% del coste total de operar un datacenter se va en la electricidad, y esta cuota podría aumentar al 15% en los próximos 15 años. 

El aumento en el coste ambiental y económico del mantenimiento de los centros de datos es uno de los retos a los que deben enfrentarse los equipos de gestión de los mismos, un incremento en el que influyen factores como tener equipos anticuados, que por norma requieren más espacio y potencia y mayor refrigeración. El tema de la temperatura del espacio es uno de los más recurrentes a la hora de hablar de los costes de los datacenter, ya que hasta un 50% de los costes de electricidad se pueden vincular a refrigeración. En este escenario, simplemente incrementar un par de grados la temperatura puede suponer ahorros significativos. 

Las nuevas tendencias en virtualización o los centros de datos definidos por software se revelan como un aliado importante para optimizar los gastos de estas estructuras. La apuesta por estas herramientas, que permiten reducir el hardware necesario para el mantenimiento de cargas de trabajo, impulsa una bajada en el consumo de energía, también asociado a la menor refrigeración. Además, por norma requieren de menor espacio físico.

En esta línea van también las recomendaciones de Gartner, que apuesta por optimizar refrigeración y espacio, además de la gestión de la electricidad necesaria. Aboga por eliminar ineficiencias y aprovechar el software de gestión del centro de datos, en cinco propuestas con las que conseguir esta mejor eficiencia. Para los responsables de la empresa, la decisión sobre qué infraestructura elegir se revela, en estos términos, como una apuesta por la eficiencia energética, con impacto directo sobre la factura final.