Elementos clave en la consolidación de la fábrica inteligente

Los cambios tecnológicos están acelerando la transformación de la industria de manufactura y fabricación hacia un nuevo modelo de factoría digital.

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IoT, inteligencia artificial, 'big data', plataformas en la nube... Las herramientas que definen y potencian la transformación digital tienen aplicación en cualquier sector o vertical, aunque difiere en el alcance y el ritmo al que se están desplegando. En el caso de la llamada industria 4.0, según el informe La digitalización de la economía de 2017 del Consejo Económico y Social, la penetración de la digitalización es muy heterogénea en función de la rama industrial, con algunas grandes empresas que se encuentran en una situación avanzada, en las que la el empleo de herramientas tecnológicas es esencial para su estrategia de negocio. 

Otras, generalmente las alejadas de la fase minorista de la distribución, se encuentran todavía en una fase inicial. En líneas generales, según los datos citados en el estudio, la mitad de compañías dicen tener un proceso de digitalización avanzado; sin embargo, yendo al detalle, menos de un tercio dicen estar de acuerdo en el uso de datos de usuarios, cuentan con más del 40% de la plantilla con formación digital o realizan más del 10% de sus ventas online. Esto concuerda con los datos de la consultora PwC, que indican que solo una de cada diez organizaciones globales del sector han llegado hasta una fase avanzada en la transición tecnológica. 

Sin embargo, la evolución hacia la factoría inteligente es ya un proceso en marcha, en el que distintas tendencias están ganando peso. La corporación japonesa Fujitsu ha estudiado el sector para definir cuáles serán las siete corrientes esenciales que marcarán el sector de la fabricación en 2019

Uno de los elementos que se verá cada vez más es cómo se desdibujan los límites de las fábricas. Si antes el trabajo se limitaba a las instalaciones físicas de la planta de producción, la adopción de los datos como elemento clave de valor y todos los procesos que implican hacen que se eliminen estas fronteras y se implique toda la cadena de valor, para sacar el máximo posible de beneficio y optimizar los trabajos. 

Derivado de esto y en relación a los datos, Fujitsu prevé que se intentará maximizar el aprovechamiento de la información generada en la propia fábrica para mejorar operativamente y ganar en comprensión, repercusión e implicación de cara al usuario final. Pero también en otras partes del proceso de producción, de la estrategia de negocio o de la llegada al mercado: permiten mantenerse a la vanguardia en tendencias, anticipar necesidades tanto entre consumidores como en la propia planta o avanzar hacia un modelo "como servicio" que, de acuerdo a la compañía japonesa, será dominante en 2019 y hará que los precios se reorienten al resultado y no al producto. 

Es especialmente destacable el punto de cómo afecta el uso de datos, combinado con inteligencia artificial, a la hora de gestionar la planta. Aunque aún está en una fase inicial, la posibilidad de mejorar en tareas de mantenimiento predictivo ya no con semanas, sino con años de anticipación, se revela como un activo clave para mejorar los preocesos. El empleo de tecnologías conectadas permite ganar en acceso al consumidor, lo que a su vez puede aprovecharse para avanzar en una personalización de la oferta que mantenga las características de la producción masiva.

La transformación digital requiere de una serie de talentos especializados en las distintas herramientas que están ganando posiciones. Para conseguir integrarlas en la empresa, se está llegando a un cambio de modelo: una evolución en la cultura de trabajo que lleve a un modelo de co-creación, basado en un ecosistema colaborativo. 

La digitalización es también esencial a la hora de elaborar el presupuesto en TI, y aquí hay un cambio que marca la diferencia en el enfoque que la empresa tiene de todo el proceso: pasar de gastar a invertir. Que detrás de la partida económica que se le asigne a una determinada acción se tengan en cuenta los efectos derivados y cómo se integran en la estrategia tecnológica de la compañía. No hay que limitarse únicamente a pensar en cubrir una necesidad o en actualizar un elemento; ampliar esta visión de la parte de presupuesto consigue una mejor respuesta, tanto a nivel económico como de fortalecimiento de negocio.