La nube evolucionará hacia un modelo nativo, híbrido e inteligente

Los próximos doce meses resultarán claves en la confirmación de ciertas tendencias de cloud, que se orientará hacia un modelo de servicio basado en el rendimiento.

nube cloud

El contexto actual de transformación digital tiene en las plataformas cloud uno de sus pilares básicos, con un papel clave para agilizar todo el proceso en compañías de todo tipo y tamaño. Los responsables de TI lo saben: según la encuesta The CIO Tech Poll: Tech Priorities 2019 de IDG, la computación en la nube tendrá un peso importante en la partida presupuestaria siendo, junto con la ciberseguridad, la destinataria principal de la inversión en tecnología. 

En este entorno claramente cloud, la corporación japonesa Fujitsu detecta una serie de tendencias que marcarán la evolución de la nube en los próximos doce meses. Un sector en el que se está imponiendo un modelo: la nube híbrida, con las empresas diversificando las cargas de trabajo entre plataformas públicas, privadas y locales y los proveedores tomando buena nota de la popularización de esta corriente. Las organizaciones son ya conscientes de que no llega con todo en pública o todo en privada; y el aumento de soluciones de esta última modalidad apuntan a la consagración de una corriente que llevaba tiempo asomando.

El modelo 'poly-cloud', semejante en concepción al de nube híbrida, gestiona la TI a través de múltiples plataformas, tanto públicas como privadas. 2019 será el año en que la búsqueda de equilibrio entre servicios en base a carga o precio evolucione hacia cómo cada plataforma puede ayudar a diferenciar el negocio y gestionar el impacto de la innovación. La clave en la gestión será la configuración e integración de los entornos multicloud en base a qué tipo de estrategia empresarial implica. 

En el paso de la infraestructura a la nube, es la hora de la tecnología nativa en la nube, la que rehuye las tradicionales opciones de migrar sin más los sistemas existentes o mediante adaptaciones para hacer borrón y cuenta nueva, optando por crear todo en el cloud. Este será el año en que el cloud nativo deje de ser nicho para ser más ampliamente adoptado como elemento de valor diferencial, para integrarse como una parte más en la estrategia de la compañía en TI. También en el reparto de cargas de trabajo habrá un cambio de mentalidad, con el inicio del movimiento de aplicaciones de misión crítica a la nube, algo que hasta ahora no era una opción.

La expansión del modelo de nube nativa conllevará un proceso de elección: emplear tecnologías nativas en plataformas como Microsoft Azure para el desarrollo de aplicaciones u optar por sistemas más abstractos, como el de contenedores, que permite un mantenimiento y desarrollo más ágil y sencillo. 

La inteligencia artificial es otra de las grandes tendencias tanto en tecnología como en su aplicación en la transformación digital, y parte de su éxito es que es transversal a otras herramientas. Se emplea en IoT, en analítica, en software RPA; será omnipresente en 2019 y afectará directamente a la nube. La corporación japonesa destaca que la IA deberá (y está en el camino de) aplicarse de forma transparente y comprensible. Esto supone, por ejemplo, que las organizaciones publiquen códigos y algoritmos, con el objetivo de clarificar responsabilidades y facilitar la resolución de problemas en entornos colaborativos. Entre los obstáculos hacia esta transparencia, Fujitsu destaca la propiedad y la protección de la propiedad intelectual.

En 2019 habrá también novedades en el proceso de gestión de plataformas cloud, que se orientará hacia una mejor alineación entre los socios tecnológicos y los clientes. Esto se buscará mediante la configuración de contratos basados en el rendimiento de la empresa, no como los de uso de servicio tradicionales en base al número de máquinas virtuales o las unidades de consumo de cloud utilizadas. Fujitsu pone como ejemplo de este modelo su aplicación basada en cloud de reducción de errores y fraudes para la autoridad fiscal del Reino Unido, HMRC, que no tiene en cuenta la cantidad de recursos utilizados sino el resultado logrado mediante el uso de la herramienta.